jueves, 5 de abril de 2012

Destruye matrimonios


Era una muchacha de 21 años de edad. Estaba perdidamente enamorada de su novio. Pero él tenía un problema: era amante de las bebidas alcohólicas, Y de vez en cuando se drogaba con marihuana. Por esta razón habían tenido serias discusiones. Y él siempre terminaba prometiendo: “Cuando nos casemos voy a dejar todo esto”. Y la novia, ingenua Y esperanzada, le creyó a su prometido.

Por fin, llegó el día feliz de la boda. Todo hacía suponer que los malos hábitos del flamante esposo habían quedado atrás para siempre. Pero una noche llegó ebrio al hogar. Y tras esa caída —”la última”, según prometió él — se produjeron muchas otras. La joven esposa decía ahora entre lágrimas: “¿Por qué le habré creído? ¿Por qué no lo deje cuando éramos novios?¿Por qué fui tan ciega cuando mis padres me aconsejaban ¡ Qué desdicha, y qué miseria ” El matrimonio no alcanzó a cumplir un año antes que se deshiciera. ¡El efecto destructor de las bebidas embriagantes .

El amor sea sin fingimiento, aborreced lo malo y seguid lo bueno. Romanos 12:9



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